
Hace cinco años, en este día , en Cuba, pequeños grupos de manifestantes salieron a las calles para exigir mejores condiciones de vida. En los días siguientes, miles de cubanos de decenas de otras ciudades se sumaron espontáneamente sus voces a este movimiento de protesta.

El 11 de julio de 2021 no fue solo un grito contra el hambre o la escasez; fue el momento en que miles de personas descubrieron que, frente a un Estado convertido en un capataz asfixiante, la única salida es dejar de mirar al poder. Las protestas en Cuba nos dejaron la lección más vieja y olvidada del anarquismo: que toda autoridad, por más que se disfrace de ideología, solo sabe sostenerse sobre la obediencia y la represión.

Y los anarquistas cubanos todavía están allá, organizando diversos colectivos independientes, visibilizando la realidad de los presos políticos, manteniendo una postura de rechazo al autoritarismo estatal, promoviendo la autogestión, la ayuda mutua y la soberanía popular real.

¡A los anarquistas de todo el mundo!
¡A tod@s los militantes obreros sedientos de libertad para la clase trabajadora!
¡Luchemos para poner fin al apoyo al PCC dentro de nuestras organizaciones sindicales y obreras! ¡Nuestra solidaridad como clase no tiene nada que ver con el poder de ningún partido, sea cual sea!
¡Escuchemos y difundamos las voces de los sindicalistas independientes en lucha y de los anarquistas cubanos, estén en la isla o en otro lugar! ¡No dejemos que sus voces sean silenciadas!
¡Formémonos sobre la historia del movimiento obrero y anarquista! ¡La memoria del pasado anarquista en la isla es la mejor manera de mantener esa memoria viva!
¡Juntos formemos una coordinación internacional en solidaridad con una Cuba libertaria! ¡Rompamos el aislamiento y ayudémonos mutuamente más allá de las fronteras!
Tal vez hoy solo seamos unas pocas personas en todo el mundo, pero sabemos que nuestra clase es la fuerza del mundo y que el deseo de libertad alimentará siempre las revueltas del mañana.

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